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18 ene. 2017

Age of Darkness | Legiones Astartes


"La única cosa que las historias de guerra siempre olvidaban era el polvo. Khârn aprendió eso pronto, y la lección permaneció con él a través de los años. Incluso dos hombres levantando arena en los pozos de gladiadores parecían una distracción. Dos ejércitos de unos pocos miles de almas en una llanura abierta levantarían el suficiente polvo como para ahogarse. Subiendo la escala un paso más, unos pocos cientos de miles de guerreros trabados en conflicto podrían oscurecer el sol durante un día después de que la batalla acabase.

Pero las realidades de la guerra campal raras veces se plasman en las sagas. En todas las historias que había oído, especialmente en aquellas diatribas tristes de los rememoradores, las batallas se reducían a un puñado de héroes que portaban espadas con la hoja bañada en la luz del sol, mientras que sus inferiores anónimos miraban con asombro estupefacto.

Se necesitaba mucho para hacer temblar a Khârn, pero la poesía de la guerra nunca le había fallado.

Dos legiones combatiendo por una ciudad estaban más allá de cualquier otra cosa. Motores de tanques exhalando humos en una niebla con olor a aceite. Cañoneras ascendiendo con rugidos guturales y emitiendo desenfocadas estelas de aire caliente, mientras que las derribadas caían del cielo para estrellarse y rodar por el suelo con sus cascos en llamas. Titanes caminando por las calles sangrando fuego y humo en la misma medida.


Las decenas de miles de soldados moliendo el rococemento y la tierra bajo su paso, y los últimos suspiros de bloques vivienda estallando desde sus entrañas y emitiendo más polvo al aire a medida que se venían abajo; más tela a la mortaja. Cada torre que caía, cada monumento derrocado, cada búnker que estallaba exhalaba una nube de cenizas en todas direcciones.

Los combates en una ciudad en ruinas era una cosa, pero la lucha en una ciudad convirtiéndose en ruinas era otra muy distinta. La visibilidad era un mito. Simplemente no existe."

Traidor
Aaron Dembski-Bowden

13 ene. 2017

Tremulus | Hoja de referencia del Guardián en Español

Hace un tiempo os trajimos al blog los Playbooks y movimientos de tremulus en español.  En esta ocasión os traemos Hoja de referencia del Guardián en Español tradumaquetada.

Descargar Hoja de referencia tremulus español| Mega

Es una hoja resumen con algunas cosas útiles para el Guardián durante la partida:
  • Agenda, ejecución y principios.
  • Movimientos de guardián.
  • Movimientos de amenazas.
  • Índice paginas importantes del libro.
  • Movimiento de daño y movimiento de cordura.
Es una traducción de batalla sobre todo centrada en servir de referencia de un vistazo y no tanto una traducción literal de lo que pone el libro. Espero que os resulte útil y os facilite vuestra labor como guardianes de tremulus:

11 ene. 2017

Age of Darkness | Introducción a WH30K


"Yo estaba allí —acostumbraba a decir después, hasta que después se convirtió en un tiempo que no producía ninguna risa—. Yo estaba allí, el día que Horus mató al Emperador». Era una presunción deliciosa, y sus camaradas reían entre dientes ante la total deslealtad que ello implicaba.

La historia era buena, y era Torgaddon quien por lo general se encargaba de engatusarlo para que la contara, pues Torgaddon era un bromista, un hombre de risa contundente y jugarretas estúpidas. Y Loken volvía a contarlo, un relato referido tantísimas veces, que casi se contaba solo.

Loken siempre se aseguraba de que su público comprendía adecuadamente la ironía de su historia. Probablemente sentía cierta vergüenza respecto a su complicidad en el asunto, ya que se trataba de un caso de sangre derramada por un malentendido. Existía una gran tragedia implícita en el relato del asesinato del Emperador, una tragedia que Loken siempre quería que sus oyentes apreciaran. Pero la muerte de Sejanus era, por lo general, todo lo que fijaba la atención de estos.

Eso, y la ingeniosa culminación.

Había sido, hasta donde los horólogos dilatados por la disformidad eran capaces de atestiguar, el año 203 de la Gran Cruzada. Loken siempre situaba su historia en el lugar y tiempo apropiados. El comandante llevaba aproximadamente un año como Señor de la Guerra, desde la triunfal conclusión de la campaña de Ullanor, y estaba ansioso por confirmar su recién adquirida posición, en especial a los ojos de sus hermanos.

Señor de la Guerra. Vaya título. El traje era nuevo todavía y resultaba artificial; no se había acostumbrado a él. 

Era un tiempo extraño para estar lejos entre las estrellas. Llevaban dos siglos haciendo aquello, pero en esos momentos daba la sensación de ser algo ajeno. Era un principio de cosas. Y también un final."

Horus, Señor de la Guerra
Dan Abnett

4 ene. 2017

Videoinforme WH30K | Minicampaña Hit & Run


"La Espíritu Vengativo permanecía en órbita geoestacionaria sobre la Ciudad del Coro, supervisando la masacre fratricida que el Señor de la Guerra había orquestado. A su alrededor, los restos de las escasas naves que habían permanecido leales caían hacia la atmósfera entrando en combustión con llamas azuladas. Esto enmarcaba el imponente buque insignia de Horus, dándole un aspecto aun más glorioso y amenazador.

Cerca de su posición el crucero Iluminación de la III Legión se había convertido en un inesperado contratiempo. La negligente gestión de su hermano, al que había tenido que relegar a la fortificación de Istvaan V, había permitido que una fuerza de leales al falso emperador continuase a bordo y se hiciese con el control de la nave. Si bien su tamaño y potencia de fuego no la convertían en un rival para la Espíritu Vengativo, el Señor de la Guerra sabía que toda nave con la que pudiese contar en la titánica empresa que había iniciado, sería necesaria.

Con una rapidez fruto del entrenamiento y el condicionamiento genético, la fuerza de abordaje de los Hijos de Horus estuvo rápidamente dispuesta y los torpedos, con su mortífera carga de astartes en su interior, no tardaron en lacerar el flanco de la Iluminación."

20 dic. 2016

Videoinforme WH30K | Eldar vs Manos de Hierro


"Una voz áspera y beligerante hacía de narrador de la imagen hololítica que barría un continente desértico. Algunos parches de vegetación erizados de espinas se aferraban al yermo paraje. Sobre él el brillo de un sol inclemente blanqueaba la arena. Algunos monumentos y cúpulas de adobe asomaban por entre las dunas. Un cúmulo de aquellas estructuras rodeaba un menhir hundido en una depresión natural del terreno. En ese punto la panorámica se detenía y se ampliaba. Había runas grabadas en la superficie exterior del megalito, que estaba pulido y mostraba un diseño alienígena. Unos cristales como rubíes gigantes que emitían una suave luz estaban colocados a intervalos precisos y vinculados por medio de diagramas laberínticos con las runas centrales.

- Los alienígenas extraen su energía psíquica de estos nodos.

La imagen parpadeó cuando el primarca de la X Legión la sustituyó.

Ferrus Manus era un gigante de metal revestido de una servoarmadura azabache. Su mundo natal, Medusa, era un erial de hielo que reverberaba en la fría plata de sus ojos carentes de pupilas y en la piel glacial afeitada a cuchillo. El hermano de Vulkan no se cubría la cabeza, mostrando desafiante su cara modelada por la guerra, enmarcada por el pelo negro casi rapado. Ferrus era un horno atizado constantemente: su furia tendía a alzarse rápidamente y a calmarse muy despacio. Algunos se referían a él como «la Gorgona», supuestamente en referencia a aquella mirada suya que podía petrificar a aquellos sobre los que la posara. Una explicación menos elaborada hacía referencia al nombre de su planeta y lo ponía en relación con una antigua leyenda micénica terrana.

- Nuestros augures han detectado la presencia de tres de estos nodos sobre la superficie de 154-4: en el continente desierto, en el de la llanura de hielo y en el de la jungla…

Una voz baja y cavernosa lo interrumpió:

- Conocemos nuestra misión, hermano. No necesitamos que nos la reiteres.

Un segundo primarca se unió al consejo de guerra y permaneció al lado de Ferrus Manus, aunque en realidad se encontraban a kilómetros de distancia en extremos opuestos del planeta. La yuxtaposición era extraña, uno de ellos rodeado por las ventiscas árticas y el otro bañado en el brillo de un fiero sol. Mortarion de la Guardia de la Muerte era alto y delgado, pero la imposición de su presencia era innegable incluso a través del hololito.

- Lo que quiero saber es por qué estamos aquí los tres para tomar este mundo, tres legiones asignadas a la misma flota expedicionaria… ¿y qué es eso tan digno de mi atención?
.....
Vulkan se agachó para recoger un puñado de tierra. Mostrándosela a los otros primarcas, dejó que aquella blanda marga se escurriera entre sus dedos.

- La tierra - dijo simplemente - Hay filones de gemas y minerales valiosos, demasiado numerosos para contarlos, bajo la superficie de este planeta. Puedo saborearlo en su aire, puedo sentirlo bajo mis pies. Si sometemos 154-4 rápidamente podremos conservarlos. Un conflicto prolongado reduciría significativamente la recompensa geológica potencial. Es eso, hermano.

Ferrus habló, y la irritación en su voz era obvia:

- Y es por eso que los nodos deben ser derribados simultáneamente según mis órdenes."

Sol de Prometeo
Nick Kyme

19 dic. 2016

Legio Custodes | Prueba de pintura


"«Amon» era el comienzo de su nombre, la primera parte. La segunda parte era «Tauromachian», y ambas palabras juntas solían servir en la mayoría de las circunstancias en las que se escribía o se pronunciaba su nombre. Era Amon Tauromachian, custodio del primer círculo.

Si no sufrían una muerte violenta, los custodios solían tener unas vidas bastante largas y eran mucho más longevos que los humanos normales. A lo largo de esas vidas prolongadas acumulaban nombres cada vez más largos. Tauromachian no era un nombre de familia, pero al menos describía la ocupación de la rama sanguínea que había proporcionado su origen genético. Luego llegó «Xigaze», el lugar de su nacimiento orgánico, seguido de «Lepron», el hogar de sus estudios formativos, y a continuación, «Cairn Hedrossa», el sitio donde había recibido su primer entrenamiento en el combate con armas. «Pyrope», que ocupaba el lugar decimoséptimo en aquella secuencia de nomenclaturas, recordaba su primera experiencia de combate real, cuando lo desplegaron en aquella estación orbital. Y así, una y otra vez, cada nombre honraba un momento importante de su vida. Cada nombre se lo otorgaban de un modo formal los señores del primer círculo. «Leng» formaría parte de su nombre a partir de ese momento, el añadido más reciente, como reconocimiento de su logro en el juego de sangre. 

El nombre completo de cada custodio quedaba grabado en el interior de la placa pectoral de su armadura dorada. La lista de nombres comenzaba en el cuello, en el lado derecho, donde sólo se veía el primer elemento, y luego se adentraba en el interior, enroscándose como una serpiente oculta y delgada por el interior de la coraza. Algunos custodios como Constantin, los veteranos más antiguos, habían acumulado tantos nombres que habían cubierto el interior del torso de la armadura y las colas de sus serpientes de nombres recorrían la zona ventral y se enroscaban como cinturones grabados alrededor de las decoraciones abdominales. El nombre de Constantin Valdor tenía mil novecientos treinta y dos elementos de longitud."


Cuentos de la Herejía - Juegos de sangre
Dan Abnett

14 dic. 2016

Legio Delegatus | Hijos del Emperador


"La rememoradora no sabía qué esperar del camarote de un capitán de la legión. Para su gusto los Hijos del Emperador tendían al exceso en la ornamentación, y temía encontrarse una cámara repleta de dorados y adornos innecesarios. Sin embargo la sobriedad y elegancia de la decoración le sorprendieron. Las paredes se encontraban revestidas de ricas maderas de tonos oscuros, y sólo ocasionalmente una pintura de sobrecogedora belleza o un arma ornamental decorada por la mano de un experto orfebre rompían la elegante austeridad de la decoración. El ambiente aristocrático y el diseño de las maderas la trasladaron al instante a las lujosas mansiones de las familias nobles terranas a las que había acudido tantas veces para participar en sus fiestas y eventos culturales.

El sirviente la guió a través de una sala a modo de recibidor de la que surgían varias puertas hacia las diferentes dependencias del capitán. La habitación a la que accedieron a continuación era un despacho ocupado en su mayor parte por una mesa de madera oscura con el águila palatina incrustado en oro en su frontal. La pared de la izquierda se encontraba ocupada por unos anaqueles repletos de pergaminos y viejos tomos, mientras la contraria estaba dotada de una claraboya desde la que se podía observar la inmensidad del espacio exterior. Sin embargo Lyuba no se percató de las antiquísimas ediciones que en otras circunstancias hubiesen hecho las delicias de cualquier escritora como ella. Tampoco la sobrecogió la belleza del paisaje estelar, que por desgracia se podía disfrutar en tan escasas ocasiones a bordo de una nave de guerra. Toda su atención se encontraba centrada en la figura que, situada tras la mesa del despacho, se había levantado a recibirla.

Aunque la escritora había visto astartes con anterioridad nunca se había acercado tanto a uno, y mucho menos en una habitación de aquellas dimensiones. Su enorme tamaño, aun sin armadura como se encontraba, hacía que pareciese ocupar cada rincón del despacho y que Lyuba se sintiese como un ser insignificante en su presencia. El capitán vestía una túnica de seda púrpura con el águila palatina bordado con hilo de plata sobre el pecho. Sobre sus anchos hombros descansaba una capucha , que al estar retirada permitía ver sus rasgos labrados en mármol y enmarcados por un pelo gris cuidadosamente cortado. La belleza de los astartes se escapaba de los estándares de la población mortal, pues los profundos cambios en su genética producían una osamenta hipertrofiada y una musculatura antinatural, pero la rememorador pensó que si alguno podía ser llamado bello, era aquel. No sólo por sus rasgos apolíneos ni por el musculado cuerpo que se adivinaba bajo los pliegues de la túnica, sino por la extremada elegancia y fluidez de sus movimientos así como por lo decido y al mismo tiempo encantador de su expresión. Cuando habló, el tono de su voz acabó de sobrecoger definitivamente a la terrana:

- No se imagina qué enorme placer me produce el que haya aceptado mi invitación. Soy Páivatar Restor, capitán de la 32ª compañía - Dijo mientras avanzaba hacia ella tendiéndole la mano.

- El placer es todo mío capitán, es un honor ser recibida por un héroe de la legión - Contestó la rememoradora mientras la inmensa mano del astartes estrechaba la suya con inesperada delicadeza.

- Muchas gracias señora Navicov - dijo sonriendo mientras le indicaba un sillón de cuero al otro lado del escritorio - No es necesario que alimente usted mi vanidad. Soy un simple capitán de línea, aunque ocupar un puesto en la legión elegida del Emperador es en sí mismo el mayor de los orgullos."

Páivatar Restor, Capitán de la 32ª compañía